La respuesta corta
Estas son las cuatro vías habituales para tener una web, con lo que suele costar cada una en España. Son horquillas orientativas: el alcance real cambia mucho de un presupuesto a otro, y ese es justo el problema.
Montarla tú con una plantilla — 150-400 €/año en suscripciones, más tu tiempo
Un profesional autónomo — 800-2.500 € de pago único
Una agencia especializada — 1.500-4.000 € de pago único
Una agencia grande, a medida — desde 5.000 € en adelante
Si vienes buscando una cifra para hacerte una idea: la mayoría de clínicas veterinarias de España resuelven su web entre 1.000 y 3.000 euros. Por debajo normalmente estás pagando solo el montaje y poniendo tú todo el contenido. Por encima, estás pagando funcionalidad concreta que quizá no necesitas.
Por qué dos presupuestos de «web de seis páginas» no valen lo mismo
Es la trampa más común. Pides tres presupuestos, todos dicen algo parecido, y uno cuesta el triple. La diferencia casi nunca está en el número de páginas: está en tres cosas que rara vez aparecen desglosadas.
Quién escribe los textos. En el presupuesto barato, tú. Y ahí es donde mueren la mitad de los proyectos: la web se queda en «pendiente de textos» durante meses porque nadie en la clínica tiene tiempo de sentarse a redactar la página de vacunación. Si el presupuesto no dice explícitamente que incluye redacción, asume que la escribes tú.
Si el SEO es real o es un plugin. «Optimización SEO incluida» puede significar que alguien ha estudiado qué busca la gente en tu ciudad y ha estructurado la web para eso, o puede significar que han instalado un plugin y le han puesto un tick verde. Son trabajos con diez horas de diferencia.
De dónde salen las fotos. Imágenes de banco de perros genéricos sonriendo, o fotos de tu clínica, tu equipo y tus animales. Esto es lo que más cambia la percepción del que visita la web, y lo primero que se recorta cuando el precio aprieta.
Las siete cosas que mueven de verdad el precio
- Número de páginas y servicios. No es lo mismo una clínica general que una con cirugía, rehabilitación, peluquería y tienda: cada servicio bien explicado es una página más.
- Varias sedes. Cada una necesita su página con su horario, su dirección y su ficha de Google. Es de lo que más encarece, y de lo que más rinde.
- Cita online. Un formulario de solicitud es barato. Integrar el software de gestión que ya usas para que muestre huecos reales, no.
- Idiomas. En zonas con mucho residente extranjero, la versión en inglés suele sumar entre un 20 % y un 30 %.
- Contenido propio. Fotos y vídeo hechos en tu clínica frente a banco de imágenes.
- SEO local. Ficha de Google bien montada, coherencia de datos, estructura pensada para «veterinario cerca de mí».
- Mantenimiento. Si la web necesita actualizaciones constantes o no. Esto depende de con qué esté construida, y lo vemos ahora.
Los costes que casi nadie te cuenta
El precio de hacer la web es un pago. Tenerla viva es otro. Antes de comparar presupuestos, súmale a cada uno lo que va a costarte cada año:
Dominio — 10-15 €/año
Alojamiento — de 0 a 200 €/año según la tecnología
Correo con tu dominio — de 0 a 80 €/año
Mantenimiento — de 0 a 900 €/año, y aquí está la trampa
Ese último punto merece una explicación, porque es donde más dinero se va sin que nadie lo avise. Una web hecha con WordPress y una docena de plugins necesita mantenimiento obligatorio: cada plugin se actualiza, a veces rompe otro, y si no se actualiza se convierte en un agujero de seguridad. Eso son entre 300 y 900 euros al año, todos los años, y si no lo pagas la web acaba caída o hackeada.
Una web estática — HTML servido directamente, sin base de datos ni plugins — no tiene ese problema. No hay nada que actualizar ni nada que hackear. Es más barata de mantener y más rápida, a cambio de que los cambios de contenido no los haces tú desde un panel. Ninguna de las dos opciones es mejor siempre: depende de si vas a tocar la web cada semana o una vez al año.
Cuatro señales de alarma en un presupuesto
- No pone un precio, pone «a consultar». Si después de contarle tu caso no te dan una cifra, o no saben cuánto cuesta o el precio depende de cuánto creen que puedes pagar.
- Te garantizan salir primero en Google. Nadie puede garantizar eso, porque nadie controla el algoritmo de Google. Quien lo promete, o miente o no lo sabe.
- El dominio se registra a nombre de la agencia. Esto es lo más grave de la lista. Si el dominio no está a tu nombre, el día que quieras cambiar de proveedor puedes descubrir que tu web no es tuya. Exige que el dominio, el alojamiento y las cuentas estén a nombre de la clínica desde el primer día.
- Permanencia larga sin explicar qué pasa al final. Un mínimo de unos meses en un servicio recurrente es razonable. Un contrato de dos años del que no te puedes salir y que no te deja llevarte nada, no.
Y entonces, ¿cuánto deberías pagar tú?
La forma útil de mirarlo no es cuánto cuesta, sino cuánto tiene que devolverte para merecer la pena. Piensa en lo que factura de media un cliente nuevo en tu clínica a lo largo de un año, entre revisiones, vacunas y algún imprevisto. Si una web de 1.500 euros te trae tres o cuatro clientes nuevos al año, ya se ha pagado, y sigue funcionando los años siguientes.
Y al revés, con la misma honestidad: si tu agenda ya está llena y no quieres más clientes, no necesitas una web de 3.000 euros. Necesitas una página decente con tu horario, tu teléfono y cómo llegar, y con eso una plantilla te vale. No todo el mundo tiene que gastarse lo mismo, y quien te diga lo contrario te está vendiendo algo.
Lo que cobramos nosotros, para que no tengas que preguntarlo
Ya que este artículo va de precios, sería raro no poner los nuestros. La web sale desde 1.190 € más IVA en pago único, e incluye hasta seis páginas, la redacción de los textos, el SEO técnico, el cumplimiento de RGPD y LSSI, el formulario y el alta en Google. El dominio y las cuentas van a tu nombre desde el primer día, y el precio se cierra antes de empezar.
No es el más barato del mercado ni pretende serlo. Está en la parte media de la horquilla, y lo que lo justifica es que trabajamos solo con el sector mascotas: no hay que explicarnos qué es una desparasitación ni por qué la gente busca «veterinario urgencias» a las once de la noche.
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